ESTUDIO PROPORCIONALIDAD DE FIRMAS

 Llamamos escala a la proporción entre las dimensiones reales de una firma o escritura y la comparativa en representación de este. Por tanto, en el estudio de la proporcionalidad, el concepto de escala tiene un papel relevante y comprenderlo es importante en el peritaje calígrafo.

La proporcionalidad es una relación entre magnitudes medibles. Es uno de los escasos conceptos matemáticos ampliamente difundido en la población. Esto se debe a que es en buena medida intuitiva y de uso muy común. La proporcionalidad directa es un caso particular de las variaciones lineales. El factor constante de proporcionalidad puede utilizarse para expresar la relación entre firmas o escritos.

Por ejemplo, los metros son una magnitud y el precio es otra magnitud. Dos magnitudes son directamente proporcionales si: Al aumentar una de las magnitudes, también aumenta la otra; o al disminuir una de las magnitudes también disminuye la otra, y. El cociente de las dos magnitudes es siempre el mismo (constante).

La representación de un objeto gráficamente suele acarrear una disminución o un aumento de su tamaño original con el fin de ajustarse a un formato de espacio en un papel determinado; es lo que se llama “cambio de escala”.

En las firmas y escritura, sucedo lo mismo, al tener nuestra grafía automatizada, el acto de firmar siempre guarda la misma proporción ya sea en un espacio pequeño que en uno mayor.

El único que tiene la capacidad del cambio de escala en su firma o escritura es el propio autor, el falsificador nunca podrá realizar la escala de firmas en un cuerpo de escritura.

En los cuerpos de escritura que realiza el Perito Calígrafo, es conveniente que se realicen firmas de distinto tamaño, es decir averiguar si la relación de proporcionalidad guarda la misma escala.

Todo esto se resume en el hecho de que si se trata de un mismo firmante, las firmas dubitadas  e indubitadas, deben guardar una relación de proporcionalidad directa e identificable.

Debemos considerar la proporcionalidad como un elemento indispensable para la Pericia Caligráfica, dada la complejidad matemática para descifrar la “proporcionalidad a escala”, existen aplicaciones especificas de software para pericia caligráfica,  que nos puede ayudar en esta tarea tan importante.

 

 

La Rúbrica en Pericia Caligráfica.

La rúbrica como tal, debe ser sometida a un amplio estudio, por separado y de modo monográfico del resto de la firma, dado que al ser el trazo más rápido, automatizado y espontaneo de la misma, es el rasgo que aporta una riqueza importante a la hora de un estudio/cotejo pericial caligráfico.

Dentro de la firma existe un trazo muy especial, la rúbrica

La Rúbrica supone el gesto menos pensado de todos los que realizamos cuando escribimos. Es el trazo menos consciente y más ágil de nuestra escritura, salvo que alguien lo haga con plena voluntad para corregir algún matiz particular, o como demostración de una peculiaridad de su profesión.

La calidad de los trazos en la rúbrica, si se aprecia velocidad, si esta no es baja, si no posee detenciones y la presión es firme, se asevera la espontaneidad.

Como regla general, los trazos de rúbrica son los elementos más espontáneos y más naturales, por lo tanto son los que representan mejor la personalidad gráfica del autor siendo una marca personal, porque la rúbrica es el elemento de la firma más complejo de automodificar o falsificar.

Para conocer el gesto gráfico, es necesario captar un número de elementos, debemos observar al cotejar los documentos dubitados e indubitados, si las rúbricas son levógiras o dextrógiras, la velocidad, ritmo, angulosidad, orden, regularidad, dimensión, dirección, inclinación, etc.

Los signos invisibles de la rúbrica, por el mismo hecho de serlo, escapan al falsificador por imitación o disimulo y son ésos los verdaderamente interesantes en el descubrimiento de la autenticidad o falsificación de una firma.

Firmar es colocar el sello personal al término de un escrito. constituye  la  identificación  más  segura,  personal  e  intransferible  que  acredita  nuestra  voluntad  para  consentir  y autorizar acuerdos o declaraciones de voluntad  documentados  sobre  un  soporte de papel y siendo la rúbrica el trazo o conjunto de trazos que se añaden al nombre al firmar y que individualizan la firma de cada persona.

Pericia Caligráfica y el reconocimiento de patrones.

El reconocimiento de patrones para peritos calígrafos —también llamado lectura de patrones, identificación de similitudes en las firmas o escritura personal de cada individuo y reconocimiento de formas en las rúbricas, en pericia caligráfica, los peritos cotejamos patrones llamados gestos tipo.

  • Gesto tipo social, es aquel del aprendizaje escritural, es decir, si hacemos una letra del alfabeto latino “A” mayúscula la similitud de la letra será semejante a simple vista en todos los escribientes, al igual que una “a” minúscula, dada que las letras del alfabeto para todos los escribientes son las mismas.
  • Gesto tipo idiosincrático, Es Identificar las similitudes de comportamiento, que es característico de una persona y la distingue de los demás firmantes o escribientes. En la misma letra “A” buscaremos las particularidades y rasgos personales, que a través de los años posteriores al aprendizaje, ha ido añadiendo a su firma o escritura, cada individuo posee una escritura que le es propia y se diferencia de la demás, con sus habitualismos gráficos.
  • Formas, La diferencia entre firma y rúbrica. La firma corresponde al nombre, siglas, apellido… es decir a la escritura y la rúbrica es aquello que empleamos para decorar, para personalizar nuestra firma.

La rúbrica es el trazo o conjunto de trazos que se añaden al nombre al firmar y que individualizan la firma de cada persona; por extensión, firma de una persona.

Los trazos o dibujos que ornamentan y que suelen acompañar a la firma no son una firma en sí, sino un conjunto de rasgos propios que fungen como componente opcional que no puede utilizarse de manera independiente a ésta. Estos rasgos cumplen la función de hacer que la firma no pueda ser reproducida manuscritamente por otra persona, ornamento y sello de distinción propios.

Los patrones se obtienen a partir de los procesos de cotejos por segmentación, extracción de características similares en las firmas o textos y descripción donde cada grafía queda representada por una colección de descriptores. Para poder reconocer los patrones se siguen los siguientes procesos:

La Grafoscopia, para los peritos calígrafos, debe ser una de las pruebas indispensables de su informe, estudiar con especial atención la morfología general de la escritura, buscando patrones de similitud, (las características morfológicas de conjunto).

 Patrones de elementos estructurales:

–          Dimensión.- grande (+3 mm), normal (3-2- mm), pequeña (-2 mm), comprimida, filiforme,…

–          Forma.- sencilla, complicada, elegante, angulosa, curva, regresiva…

–          Dirección.- horizontal, descendente, ascendente, imbricada,…

–          Presión.- tensa, floja, débil, empastada, nítida …

–          Inclinación.-vertical, inclinada (derecha-izquierda), tumbada…

–          Cohesión.-      Calidad e intensidad en los enlaces (ligada=unida, yuxtapuesta=desunida, en ángulo, curva…)

 Patrones de elementos constitutivos:

–          Trazos.- Forman parte esencial de las letras (ascendentes(perfiles), descendentes (gruesos)

–          Rasgos.- No forman parte esencial de las grafías (inicial, final, de enlace, de adorno, proyectado, golpe de sable…)

–          Puntos de ataque.- Punto inicial d la grafía (apoyado, acerado, gancho, arpón…)

–          Puntos de escape o final.- Coincide con el último movimiento gráfico, son similares a los iniciales

–          Hampas y jambas.- Cortas o largas

–          Caja caligráfica.- Está formada por dos líneas tangenciales a las partes  superior e inferior de las letras sin hampa ni jamba. (recta, cóncava, convexa, sinuosa, ancha, estrecha…)

El Falsificador de una firma, texto documento, miente.

Cada vez que nos permitimos decir, escribir, firmar una falsedad, nuestro cerebro se hace insensible a las emociones negativas que genera la falta de sinceridad.

Cuando una persona falsifica una firma, texto, documento,  miente.

Como Peritos Calígrafos, hemos observado muchas veces, cuando realizamos un cuerpo de escritura, que hay personas que están muy nerviosas y otras que apenas se inmutan, en el siguiente artículo, podemos observar, como cognitivamente la mentira se afianza en nuestro cerebro.

Un estudio de científicos de Reino Unido revela que la repetición del engaño hace que el cerebro pierda sensibilidad ante la mentira y se produzca una escalada de falsedades. La investigación, publicada en la revista Nature Neuroscience, proporciona evidencia empírica de cómo ocurre este proceso en el cerebro.

El equipo de la University College de Londres (UCL) escaneó el cerebro de 80 voluntarios mientras participaban en tareas en las que podían mentir para obtener beneficios personales, inclusive la falsificación de firmas en un documento.

Los autores encontraron que la amígdala –una parte del cerebro asociada con la emoción– se activaba cuando las personas mentían para lograr un beneficio. La respuesta de la amígdala a la mentira disminuía con cada engaño, mientras que la magnitud de las mentiras se intensificaba.

Según explica Tali Sharot, investigador de piscología experimental y coautor del trabajo, “cuando mentimos interesadamente, nuestra amígdala produce una sensación negativa que limita el grado en que estamos dispuestos a mentir. Sin embargo, esta respuesta se desvanece a medida que continuamos mintiendo y cuanto más se reduce esta actividad más grande será la mentira que consideremos aceptable. Esto conduce a una pendiente resbaladiza donde los pequeños actos de insinceridad se convierten en mentiras cada vez más significativas”.

La falsificación y la impostura son tan antiguas como la Historia humana. De creer el relato del Génesis, Satanás logró causar la ruina de Adán y Eva convenciéndolos de que era una benévola serpiente. Algo más tarde, en Egipto y Mesopotamia se recurrió a la elaboración de diferentes sellos precisamente para evitar la falsificación de documentos. En el siglo I, precisamente para evitar que falsificaran sus epístolas, Pablo de Tarso señalaba que debían llevar una firma suya al final, firma que se caracterizaba por tener unas letras especialmente grandes, quizá consecuencia directa de una enfermedad visual del apóstol.